Al primer amor

Tú me enseñaste a querer,
yo no sabía
esa clase de juegos de la vida.
Tú me hiciste creer,
yo no creía
tu pretensión de ser mi prometida;
La ponzoña del mal se hundió en mi pecho
sin ser sentida.

Tú me enseñaste el amor,
tú lo recuerdas
que despertaste en mi alma sensaciones.
Mi juventud en flor,
por conocerlas
cerró de su inocencia los botones;
Y vino el dolor a enlutar mi creencia
con sus festones.

Tú me enseñaste a sentir,
aquel deseo
de llegar a tus labios juveniles.
Llegaste en mi cerebro a difundir,
el devaneo
que se siente al pisar los quince abriles;
Mala racha que sopló por un instante,
en mis pensiles.


Tú me enseñaste a olvidar,
yo no quería
retirarme tan pronto de tu afecto.
Tú me dijiste: "el amar
es fruslería"
y a esta edad que tenemos es defecto;
Por eso nuestro amor de timoratos
no tuvo efecto.

Tú me enseñaste a borrar,
recuerdo necio
que produce el engaño que mancilla.
Me enseñaste a sufrir y a despreciar,
todo desprecio
que produce una vana pesadilla;
Todo lo aprendió mi juventud contigo
¡qué maravilla!.

Tú me enseñaste a querer,
pues me querías
según pude advertir de tus afecciones.
Tú me enseñaste a olvidar,
pues me decías:
olvida el nido, también las decepciones;
Que ausencia, esperanza y fantasía...
son delectaciones.

Mas todo ha pasado,
y voy subrayando
aquella amistad sin odio ni amor.
Pasó nuestra edad,
de vivir soñando.
De paso por ella me fuiste enseñando
ésa indiferencia... ¡al parvo dolor!

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Comentarios

  1. Precioso poema,te sigo desde Twitter,un abrazo, sigue escribiendo.

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  2. Gracias amigo Lucas por tomarte la molestia de visitar este espacio mío. Claro que te conozco tú si eres todo un poeta. ¡Te felicito!

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  3. Excelente poema, me ha fascinado. Saludos, Quique!

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