Un día no muy lejano abrirás los ojos al sentir los rayos del sol y mi nombre habrá desaparecido de tu memoria. Entonces ávida de libertad abrirás tus alas de mariposa y emprenderás tu vuelo hacia una nueva trampa de la vida, dejando atrás nuestra historia hundida en el olvido. Seguiré viviendo en tus entrañas provocándote esporádicos orgasmos de recuerdo, mas tu necedad de sumergirte en un nuevo abismo bloqueará mis latidos en tu cuerpo. Más sin en cambio en el mío seguirás fresca cual flor de Nazareth con tus pétalos acariciando mi piel; con embriagante aroma jugueteando con mis poros, con mi mente y con mi ser. Yo siempre seré tuyo aunque tú mía dejes de ser.

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